Una vez me preguntaron : ¿cómo te comerías un elefante? Elefante_rosado

Fue en un curso de Gestión Eficiente del Tiempo. Las “tareas elefante” son tareas grandes y pesadas ( como un elefante) , para las que nunca encontramos un momento en el tiempo.

Como no suele ser nada urgente, lo vamos retrasando y retrasando …. y cada vez nos da mas miedo pensar en el momento en el que nos pongamos con ello . Puede tratarse de ordenar a fondo un armario o una habitación, terminar de sacar las cosas de las cajas de mudanzas, acabar la tesis de la carrera o coser los bajos de todos los pantalones.

Normalmente abordar estas tareas es cuestión de planificación: ¿cómo te comes al elefante? la respuesta es “a trocitos”.

Por tanto para ir extinguiendo poco a poco a las tareas elefante podemos seguir estos pasos:

  1. Dividimos la gran tarea en  tareas más pequeñas (EDT)
  2. Asignamos el tiempo  necesario para cada tarea
  3. Clasificamos las tareas según el tiempo que requieren : 10 minutos, 30 minutos, 1 hora,…
  4. Localizamos tiempos “muertos”  ( una reunión que se retrasa o se cancela, terminar antes de lo esperado otras tareas, esperar en el dentista,…) con los que no contamos y los cubrimos con esas subtareas.
Cuanto te has dado cuenta, ya has avanzado en bastante medida la tarea o incluso la has acabado.  ¿Cómo te sientes entonces?
Según cómo nos acercamos a los problemas, nos dan despiertan una sensación u otra. Nosotros/as  podemos cambiar la forma de hacerlo, es cuestión de método.

 

 

 

Hace poco hablaba con una compañera que se había sentido atacada por una crítica que había recibido sobre su trabajo. Concretamente es periodista y no tardaron en tirarle por tierra uno de sus artículos (“ lo tiraremos a la basura” , etc) .

Hay que tener en cuenta que no hacer críticas adecuadamente puede tener varias consecuencias: además de que podemos acabar en conflicto, las personas al rechazar nuestro mensaje no están receptivas para  el cambio que les estamos pidiendo, por lo que van a seguir funcionando de la misma manera.

Hacer críticas realmente constructivas ( que no destructivas ) y también saber encajarlas se ha convertido en todo un arte.

Para hacer críticas sanas y que favorezcan el desarrollo de cada persona y de las metas comunes hay que tener en cuenta:

  1. Comenzar hablando desde el yo : ” Tengo la impresión de que…” “Me siento … cuando tú…”. De esta manera nos hacemos responsables de nuestras propias percepciones y opiniones, por lo que la persona que recibe la crítica no tiene por qué interpretarla como un ataque.
  2. Ser específicos/as: cuanto más afinemos en el aspecto concreto al que queremos referirnos , mejor. No es lo mismo decirle a alguien que no  nos gusta como guisa que decirle que para nuestro gusto añade demasiada sal.sand
  3. Dentro de la propia crítica, resaltar algo positivo , algo que sí nos haya gustado ( tiene que haberlo…). O si el balance global es positivo, también decírselo. La técnica del sandwich se basa en la combinación : halago + crítica + halago .
  4. Recordarle que él o ella también puede ganar o mejorar si aplica el cambio que le sugerimos : puede ahorrar tiempo, tener más éxito social , sentirse mejor…
  5.  La crítica es un medio para mejorar una parte de la conducta de alguien que a nosotros/as nos afecta. No es una forma de desahogar nuestra ira o quitarnos responsabilidades de encima. Es mejor elegir un momento en que todos/as estemos tranquilos y un clima de confianza.

 

Todos tenemos derecho a decir aquello que no nos gusta. Hacerlo bien es nuestra responsabilidad.

 

 

 

 

 

 

 

Admitir nuestros errores no es fácil : requiere reconocer que no somos tan perfectos, capaces o audaces como creemos, que igual tenemos alguna laguna que otra o que en ocasiones podemos perder el control. Saber que podíamos hacer hecho las cosas de una  forma más útil o adecuada o simplemente mejor y ésta se nos ha escapado…pensador

No obstante, me gusta pensar que no puede ser sano andar por ahí haciéndolo todo tal y como se espera o como nosotros/as esperamos .Que los errores están para algo , aunque sea para sentirnos más humanos/as y comprobar que no hay por qué tener miedo porque luego no pasa nada tan terrible  e incluso el malestar se pasa…

 

De hecho podemos aprovecharnos de nuestros errores. aquí tenemos algunos pasos:

 

1  Reconoce el error. No intentes esconderlo, culpar a otros o evadirlo.

2  Sé específico/a : Pregúntate :¿En qué he fallado   exactamente?

3  Piensa sobre lo que has aprendido de este error.

4  Piensa qué harás de forma diferente la próxima vez

5  Recuerda que los errores son fruto de aceptar riesgos.

Y quien nada arriesga, nada gana.